Vender solo para Brasil es dejar dinero sobre la mesa. El consumidor internacional compra en dólar, euro o libra, y eso cambia por completo el margen de quien exporta producto físico o digital. Pero "vender al exterior" no es un solo botón —existen caminos bien diferentes, con tarifas, público y complejidad operativa distintos. Aquí va una radiografía real de cada uno.

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